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Y no, no es una oración, aunque su preparación tiene mucho de liturgia y es toda una declaración de la filosofía Mallorquina aplicada a la gastronomía: Rico, sano, sencillo y humilde. Como nuestro carácter: Sin aspavientos, sin excesos, todo en su justa medida, self-made. Y para compartir.

Y decimos „nuestro“ porque del pa amb oli hay tantas recetas como personas que lo preparan. No hay prácticamente nadie que lo haga igual pero existen unos denominadores comunes en tan famosa receta que son básicos e imprescindibles: Un buen pan, aceite de oliva extra virgen, tomates de calidad i sal.

A partir de aquí la imaginación y el gusto disparan los extras y afinan los ingredientes basicos. Asi, los tomates que nosotros empleamos son de „ramallet“, de rama, mallorquines, sabrosos, de piel fina y mucha pulpa.

El pan moreno, el típico mallorquín, si puede ser „torrat“, del día anterior, o el excelente pan de Tomeu del Arc al Cel, ecológico y de Pollença.

El aceite, un AOVE de calidad, con DO de Mallorca y la sal, des Trenc, mallorquina y de calidad.

El acompañamiento ideal es un buen queso menorquín, aceitunas „trencades“ caseras o „pansides“, curadas con sal.

Y para los valientes, un ajo restregado, que en invierno nos protege de los molestos resfriados.

No falta quién echa mano de embutidos, jamón, guindillas, sardinas, atún y un largo etcétera pero no olvidemos siempre la calidad de los ingredientes principales. La calidad, y el origen.